Hernando Domínguez Camargo, Poeta colonial - Religioso
Hombre entregado a Dios, quien para muchos es desconocido, tal vez olvidado y con pocos datos exactos que me obligan a buscar, casi escrudiñar en su tiempo, para así sacar a flote una imagen que debo presentar en tiempos modernos.
Sus poemas no se encuentran a simple vista, sin embargo, los que están a simple vista son confusos en su lenguaje exacerbado de gongorismos. Realizar una interpretación puede ser complejo y ambiguo porque el barroco es lo que enmarca su prosa. Hace uso de latinismos, eufemismos y alusiones mitológicas que logran una imaginación y sensibilidad inigualable en cada uno de sus poemas.
A continuación, relacionaré un soneto satírico "A Guatavita" con un dibujo realizado por mi:
A Guatavita
Una iglesia con talle de mezquita,
lagarto fabricado de terrones,
un linaje fecundo de Garzones
que al mundo, al diablo y a la carne ahíta.
Un mentir a lo pulpo, sin pepita,
un médico que curaba sabañones,
un capitán jurista y sin calzones,
una trapaza convertida en dita.
El Argel de ganados forasteros,
fustes lampiños, botas en verano;
de un ¿Cómo estáis? menudos aguaceros.
Nuevas corriendo, embustes de Zambrano,
gente zurda de espuelas y guantes,
aquesto es Guatavita, caminantes.

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