Miguel Antonio Caro - Por Gustavo Romero
Miguel Antonio Caro
Oda "A la Estatua del Libertador"
Dentro de las estupendas publicaciones que para recordar el Sesquicentenario de la muerte del Libertador ha preparado para el Banco de la República el Doctor Jaime Duarte French, ocupa lugar muy notable el libro Tres Cantores de Bolívar. De este libro reproducimos autorizados por el Banco la Oda al Libertador de don Miguel Antonio Caro, ilustrada por el artista gráfico caldense Sergio Trujillo Magenant (1911-1999).
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¡Bolívar! No fascina
A tu escultor la Musa que te adora
Sobre el collado que Junín domina (1)
Donde estragos fulmina
Tu diestra, de los Incas vengadora.
.
No le turba la fama,
Alada pregonera, que tu gloria
Del mundo por los ámbitos derrama,
Y doquier te proclama
Genio de la venganza y la victoria.
.
El no supo el camino
Por do carro lanzaste de la guerra,
Que de Orinoco al Potosí argentino
Impetuoso vino
Temblar haciendo en derredor la tierra.
.
Ni sordos a tambores
Oyó, ni en las abiertas capitales
Entrar vio tus banderas tricolores
Bajo lluvia de flores
Y al estruendo de músicas marciales.
Ni a sus ojos te ofreces
Cuando nuevo Reinaldo, a ti te olvidas,
Y el hechizante filtro hasta las heces
Bebiendo te adormeces
Del Rímac en las márgenes floridas.
.
No en raptos de heroísmo,
No en vértigo de triunfos y esplendores
Admiró tu grandeza. El a ti mismo
Te buscó en el abismo
De recónditas luchas y dolores.
.
Te vio, si adolescente,
Ya en el silencio de la gran ruina
Que Roma encierra, apacentar tu mente,
La soñadora frente
Doblada al peso de misión divina;
.
Retando a las Españas
De América inflamar el seno inerte
Con grito que conmueve las montañas;
Solo, en playas extrañas,
O entre escombros hundido, engrandecerte.
.
.
Y puesto el pensamiento
Allí donde visión mortal no alcanza,
Nuevo Colón en pérfido elemento,
Con el profético aliento
Avivar en tinieblas la esperanza;
.
Con mano compasiva
(No bien a la fortuna has hecho esclava)
Restituir su libertad nativa
A una raza cautiva
Y a la prole infeliz que amamantaba;
.
O llevar de un segundo
Palante (2) el corazón al templo santo,
Mientras responde a tu dolor profundo
Con eco gemebundo
Fiel muchedumbre derramando llanto;
.
O en la región del hielo,
Del Chimborazo hollar la cumbre cana,
Y contemplar allí del tiempo el vuelo,
La inmensidad del cielo,
La pequeñez de la grandeza humana.
.
Vio el dolor que se ceba
En ti, a la hora en que el Eterno dijo:
“Quiérole ya purificar con nueva
Y terrífica prueba”
Colombia entonces te negó por hijo;
.
Y envidia vil desflora,
Con rabioso azotar, la ínclita rama
Con que piadosa gratitud decora
Tu frente creadora
Que el honor de los Césares desama!
.
Ya el obcecado hermano
El arma revolvió contra tu pecho,
Y en el confín postrero colombiano
Te brinda hidalgo hispano,
Sin patria te faltó, su honrado techo.
.
A ese asilo postrero,
Del piélago mezclándose al bramido
O al lejano clamor del marinero,
¿Qué acento lastimero
Fúnebre vuela a golpear tu oído?
¿Qué asolación augura
.
La voz doliente en que los aires gira?
De negra ingratitud víctima pura,
En hórrida espesura,
¡Cielos! el héroe de Ayacucho expira.
.
En tan solemnes días,
Por la orilla del mar los pasos lentos,
Y cruzados los brazos cual solías,
Hondas melancolías
Exhalaba a veces en lamentos.
.
Ora pasara un ave,
Ya hender vieses el líquido elemento
Sin dejar rastro en él, velera nave,
Murmurabas: “¿Quién sabe
Si aré en el mar y edifiqué en el viento?”
.
En sordos aquilones
Oías como lúgubres señales:
“¿Si caerán sobre mi las maldiciones
De cien generaciones?
¡Ay desgraciado autor de tantos males!”
.
.Brotar la alevosía
Viste, y a empuje de discordia brava
Bambolear la libertad. Gemía
Colombia en agonía;
Tu espíritu radioso declinaba.
.
El noble estatuario
Apartando fulgentes aureolas,
De dudas en tu pecho solitario
Vio aquel tumulto vario:
¡Vio el hondo abismo, las amargas olas!…
.
Callando respondiste
A la íntima efusión con que él te nombra
Cuando en fijar tu semejanza insiste,
Y hermosa pero triste,
Apareció tu venerada sombra,
.
Con ese aspecto, y esa
Melancólica nube de tu ceño
Que desengaño y abandono expresa;
Descendiste a la huesa,
A aun te acompaña en el eterno sueño,
.
Inclinando la espalda
.
.
Tu brazo triunfador parece inerme;
Terciado el grave manto; la mirada
En el suelo clavada;
Mustia en tus labios la elocuencia duerme.
.
Mágico a par de Dante
TENERANI tu vasto pensamiento
Renovó, concentró, y a tu semblante
Dio majestad cambiante,
Y a tu austero callar múltiple acento.
.
No tremendo, no adusto
Revives; del fragor de la pelea
descansas ya… Mas, tutelar augusto,
Doquier se alce tu busto,
Con plácida elación se enseñorea;
.
Y en tu serena altura
Mártir perdonas, y recibes culto
Sublime en tu dolor sin amargura,
De lisonja perjura
Libre por siempre, y de cobarde insulto.
.
Y tu nombre en su vuelo
Más que el de antiguos semidioses crece
.
En tu edad misma y en tu propio suelo;
¡Y tu historia sin velo
Las grandezas que fueron oscurece!
.
El divinal aliento,
Que anima a la materia y transfigura;
Nobilísimo humano sentimiento;
Final recogimiento;
Cuando el alma enaltece o la depura,
.
En mística amalgama,
Cual vago nimbo de tu excelsa frente,
No imitación, veneración reclama:
El que Padre te aclama,
Mezcla de orgullo y de vergüenza siente.
.
¡Libertador! Delante
De esa efigie de bronce nadie pudo
Pasar sin que a otra esfera se levante,
Y te llore, y te cante,
Con pasmo religioso, en himno mudo.
MUESTRA ARTÍSTICA
"Invasión de la tercera dimensión"
CIBERGRAFÍA
https://publicaciones.banrepcultural.org/index.php/boletin_cultural/article/view/5471
https://cvc.cervantes.es/lengua/thesaurus/pdf/10/TH_10_123_067_0.pdf
https://revistas.uis.edu.co/index.php/anuariohistoria/article/view/3882/5143
http://archivobogota.secretariageneral.gov.co/noticias/la-estatua-bolívar-iniciativa-jose-ignacio-parís

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