Las famosas Elegías de Juan de Castellanos
A continuación encontrarán un escrito sobre el autor, además de un video con una canción que hice inspirada en algunos fragmentos de las famosas Elegías de varones ilustres de Indias. Para su realización me valí de instrumentos virtuales y del software multipista REAPER:
Juan de Castellanos
(Alanís, España, marzo de 1522 - Tunja, noviembre de 1606)
Desde muy temprana edad aprendió gramática preceptiva y oratoria en el estudio general de Sevilla del clérigo Miguel de Heredia. Gracias a su dedicación y afinidad con los libros, el joven Juan de Castellanos se convirtió en un diestro literato. Fascinado por las historias que atravesaban el Atlántico desde el mundo desconocido, a los 17 años decidió probar suerte y emprendió su viaje a América. Primero llegó a Puerto Rico, pero dado que esta región ya llevaba años descubierta y explorada, se quedó rápidamente sin ocupación. Por lo anterior, Castellanos empezó una travesía por una serie de islas del Mar Caribe, dedicándose principalmente al robo y secuestro de nativos para venderlos como esclavos. Posteriormente, en las islas de Cubagua y Trinidad inició una prolongada pesca de perlas preciosas. Hasta que, en 1544, llegó a lo que hoy son tierras colombianas, al cabo de la Vela. Allí se asentó por un tiempo, participando en diversas expediciones al interior de esas tierras indómitas.
Tras estos años de mudanzas y de aventuras, Castellanos decidió ordenarse como sacerdote en 1550. Finalmente, en 1562 se asentó en Tunja y dedicó el resto de sus años a su tarea literaria: sus famosas Elegías de varones ilustres de Indias, primero escritas en prosa y luego transformadas en un poema colosal de 113.609 versos. Escrita en su mayoría en octavas reales, estrofas de ocho endecasílabos con rima ABABABCC. En cuanto al tema tratado, las Elegías están divididas en cuatro partes: la primera trata sobre los comienzos de la Conquista y de la Colonia; la segunda, sobre Venezuela, Cabo de la Vela y Santa Marta; la tercera, sobre Cartagena, Popayán, Antioquia y Chocó; y en la cuarta, Castellanos narra la conquista de Bogotá, Tunja y Guane y habla sobre los gobiernos y gobernadores del Nuevo Reino de Granada. Castellanos utilizó diversas fuentes para escribir sus Elegías; aparte de los acontecimientos que experimentó por sí mismo, otros conquistadores colaboraron en su esfuerzo.
A lo largo de toda la obra, Castellanos nos relata con detalle aquel paraíso, que por tantos siglos había permanecido anónimo, y el impacto que los foráneos produjeron en él. Hay historias de matanzas, saqueos, sangre, dolor y muerte. No obstante, también se puede encontrar un Castellanos que nos describe cuidadosamente aquel Nuevo Mundo, detallando sus ríos y montañas, sus animales y plantas, sus frutos, todo lo que iba viendo y descubriendo, a la vez que nos muestra cómo era su gente, sus poblados, sus relaciones y sentimientos. Indudablemente, Juan de Castellanos era un hombre que contaba con características singulares que hicieron de él un observador atento y un escritor hábil para inmortalizar en sus versos las travesías, peripecias, lugares maravillosos y criaturas fantásticas del Nuevo Mundo. Además, en su pluma no cabía el prejuicio, pues hay pasajes que hablan desde la perspectiva del indio y dan cuenta de las atrocidades que sufrieron a cuenta de los enfrentamientos con los conquistadores. Así como los suplicios de los soldados europeos que llegaban a América en busca de riqueza, aventura o quizá pasar a la historia por sus hazañas. Esto posibilita que los lectores abandonen los juicios de valor ante ese acontecimiento que partió la historia occidental en dos.
A pesar de esta valiosa determinación que siguió Juan de Castellanos, pueden surgir las preguntas: ¿Por qué es considerado un poeta colombiano? ¿Acaso no era un español más de los tantos que llegaron a nuestro continente? Si bien su travesía empezó de manera muy similar a la de los demás conquistadores, Castellanos supo ver más allá de la codicia y el deseo de dominar. Esto probablemente se dio por la influencia de las maravillas de un continente que sin importar cuánto lo despojaran de su riqueza, siempre tenía más para dar. Esta inesperada circunstancia lo hizo tomar la decisión de quedarse para siempre en un mundo que le pareció el futuro prometido. Por este motivo, la obra de Castellanos tiene la capacidad de retratar la belleza de un pueblo y una tierra que aún hoy nos empeñamos en ignorar, y que buscamos en lo extranjero. Su poesía está llena de realidad: no se empeñó en disimular o exagerar las situaciones y personas con las que se cruzó o de las que tuvo noticia. Su obra fue tan decisiva para nuestra historia como pueblo porque:
La poesía del mundo recién descubierto requería una mirada capaz de apartar el velo que ponen siempre sobre nuestros ojos la tradición y los hábitos; requería proponer algo tan familiar que pudiera ser comprendido y tan nuevo que captara de verdad la realidad física y mental de un mundo distinto. Y para ello un poeta tendría que dejar de ser sólo español: tendría que hacerse también americano. (Ospina, 1999, p. 14)
Referencias
Ospina, W. (1999). Las auroras de sangre. Epublibre. https://www.foruq.com/books/es/xyz/2/Las-Auroras-De-Sangre-William-Ospina.pdf
Ospina, W. (2002). Por los países de Colombia: ensayos sobre poetas colombianos. Epublibre. https://magnetizebook.com/book.php?book=1201
http://dbe.rah.es/biografias/11412/juan-de-castellanos
http://www.alanis-aperez.es/literatura/Biografia_Obra_JC.pdf
Me gustó la manera en la que abordaste la obra de Castellanos porque a partir de la música pude imaginarme toda la situación y me fue más fácil comprender las elegías. Además, fue muy creativo como hiciste la canción.
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