Jotamario Arbeláez
“Les
presento a Jotamario, no un poeta cualquiera, sino el más joven gigoló de la
poesía colombiana: 20 años, hijo legítimo de don Jesús Arbeláez, sastre de Cali
con un pequeño taller que funciona en la sala de recibo de su residencia en un
barrio obrero, donde se dedica a la pequeña industria para sostener a su
innumerable familia, de la cual Jotamario es hijo mayor, y la mayor deshonra
por su rara manera de existir, y por dedicarse a actividades tan sospechosas e
improductivas como ésta de la poesía.” -Gonzalo Arango
José Mario Arbeláez Campos, cuyo seudónimo es Jotamario Arbeláez, es un poeta colombiano nacido en Cali en 1940. Es reconocido miembro del movimiento Nadaísta en Colombia junto a otros poetas como Gonzalo Arango y Jaime Jaramillo. Al mismo tiempo, es considerado como uno de los más combativos gracias a su estilo desligado del canon tradicional literario cargado de crítica, erotismo y humor negro. En la actualidad Jotamario tiene 80 años y se dedica a publicar columnas de opinión en el diario El Tiempo.
DEFINICIÓN DE NADAÍSMO COMO MISTERIO SEGÚN JOTAMARIO ARBELÁEZ
LIBROS ESCRITOS POR JOTA MARIO ARBELÁEZ
- El profeta en su casa (1966).
-El libro rojo de Rojas (1970).
-Mi reino por este mundo (1981).
-La casa de la memoria (1986).
- Doce poetas nadaístas de los últimos días (Antología 1986).
- El espíritu erótico (1990).
-El cuerpo de ella (1999).
-Nada es para siempre (Antimemorias de un nadaísta, 2002).
-Paños menores (2009).
A continuación, serán presentadas algunas de sus obras, así como piezas de material audiovisual para apreciar el arte de este poeta colombiano.
Poema de invierno
Llovió toda mi infancia.
Las mujeres altas de la
familia
aleteaban entre los
alambres
descolgando la ropa. Y achicando
hacia el patio
el agua que oleaba a los
cuartos.
Aparábamos las goteras
del techo
colocando platones y
bacinillas
que vaciábamos al sifón
cuando desbordaban.
Andábamos descalzos
remangados los pantalones,
los zapatos de todos
amparados en la repisa.
Madre volaba con un
plástico hacia la sala
para cubrir la
enciclopedia.
Atravesaba los tejados la
luz de los rayos.
A la sombra del palo de
agua
colocaba mi abuela un
cabo de vela
y sus rezos no dejaban
que se apagara.
Se iba la luz toda la
noche.
Tuve la dicha de un
impermeable de hule
que me cosió mi padre
para poder ir a la
escuela
sin mojar los cuadernos.
Acababa zapatos con sólo
ponérmelos.
Un día salió el sol.
Ya mi padre había muerto.
La lectura en tinieblas
Mi padre no me dejaba
leer la Biblia
ni el Manifiesto
Comunista
para que no gastara la
poca luz
que podía pagar para la
casa.
Me quitaba el bombillo y
dormía con él bajo la almohada
remordiéndole la
conciencia
pero al pie de la cama de
mi cuarto también roncaba la nevera
e instalado a los pies de
mi cama con la nevera abierta
leía de la medianoche al
canto del gallo
de la crucifixión de San
Pedro cabeza abajo,
del intento de lapidación
de Pablo en Listra
y de la pasada por la
espada de Santiago en los Hechos de los Apóstoles,
de las tribulaciones de
Panait Istrati,
las duras prisiones de
Nazim Hikmet
y las torturas de Julius
Fucik en su reportaje al pie del patíbulo,
hasta que se me helaban
los huesos.
Después de la guerra
un día
después de la guerra
si hay guerra
si después de la guerra
hay un día
te tomaré en mis brazos
un día después de la
guerra
si hay guerra
si después de la guerra
hay un día
si después de la guerra
tengo brazos
y te haré con amor el
amor
un día después de la
guerra
si hay guerra
si después de la guerra
hay un día
si después de la guerra
hay amor
y si hay con qué hacer el
amor
EXPRESIÓN DE UN PENSAMIENTO
Aquí algunos fragmentos
de entrevistas que expresan sus pensamientos:
“Me hice nadaísta
porque encontré en el nadaísmo mi bandera, mi patria, mi religión. Acababa
de perder el bachillerato en el Santa Librada y nada tenía para ofrecerme el
futuro. Todos los panes del sacrificio que había demandado mi educación
secundaria se habían perdido. Y no habría universidad para este réprobo
reprobado. Sin embargo, a pesar de que el nadaísmo generaba unánime rechazo
cuando no la repugnancia sincera de los padres de familia, papá se sintió
orgulloso de que yo ingresara a la horda de Gonzalo, que para él era el
personaje más grande que había dado Colombia después de Vargas Vila y el Indio
Uribe, también de Andes.”
“Yo sueño una sociedad
tan espectacular donde nadie le deba nada a nadie, donde las artes se
impongan por sobre los pensamientos de muerte y donde el amor nuevamente
vuelva a imperar. … si esto no es la solución por lo menos esto será una
circunstancia que haga muy digna la vida.”
“Me llamo J. Mario,
con eso me basta, con eso me soy. No necesito más apelativos como no
necesito más ojos, ni más piernas. Soy el mejor poeta de un país en el que
no pedí nacer, pero en el que no por eso me doy a dejar matar. Soy
nadaísta, y eso aplasta toda definición. Antes fui camaján de barriada,
campeón de billares, discípulo de Vargas Vila, ídolo de lolitas y proxenetas.”




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